Kuartangoko trikuharriak

Gurpide Norte

Es difícil reconocer este elemento como un dolmen, ya que sólo conserva tres losas: una de gran tamaño y caída, y otras dos menores clavadas en el terreno en posición vertical. El túmulo, sin embargo, todavía permanece marcado sobre el terreno, aunque muy transformado. Cuenta con una planta casi circular midiendo su eje más largo 17, 30 m.

Entre los materiales recuperados destacan un fragmento de ídolo-espátula, un pieza de hueso con sección cuadrangular y decoraciones incisas,  y algunos fragmentos de cerámica.  Los restos  humanos hallados se encontraban revueltos y rotos. 

Descubrimiento: J.M. Barandiaran (1955)

Excavación: J.M. Apellániz (1962)

 

Fragmento de ídolo-espátul

Pieza de hueso de sección cuadrangular. Posible colgante

Gurpide Sur

Es un dolmen de grandes dimensiones que se encuentra parcialmente destruido, ya que la parte sur ha desaparecido. El túmulo, deformado por las labores agrícolas, tiene planta ovalada de 14 m x 20 m, y una altura de 3,3 m.

La estructura interior tendría una longitud aproximada de 5,7 m y unos 2.7 m de anchura máxima. Su altura alcanzaría los 2 ó 2.5 m. Una losa transversal cierra la entrada. En total, conserva ocho losas, aunque se tiene noticia de una novena perteneciente al lado sur y que fue reutilizada en algún momento entre 1930 y 1955 para la construcción de una choza cercana.

En su interior se hallaron los restos óseos de alredor de 130 personas, tanto adultas como de corta edad. Muchos de los cuerpos se depositaron con la cabeza hacia las losas y el cuerpo hacia el interior de la cámara, y colocados en pisos superpuestos,  separados unos de otros por cubiertas.

Los objetos recuperados durante las excavaciones indican que el dolmen fue utilizado durante un largo período de tiempo. Así, destacan útiles en piedra como láminas, raspadores, puntas foliaceas y puntas de flecha con pedúnclulo y aletas; elementos de adorno como cuentas de collar en hueso y azabache, o tres colgantes hechos a partir de colmillos de jabalí. Además, se hallaron varios fragmentos de cerámica y un punzón de cobre.

Descubrimiento: Becerro de Bengoa y Sotero Mantelli (1871)

Excavación: Julián de Apraiz (1892); PP. Paúles de Murgia (principios s. XX); Barandiaran y Fernandez Medrano (1955)

 

 

 

Lámina retocada

Puntas foliáceas

Cuentas de collar en hueso 

 

Cuentas de collar de lignito

 

San Sebastián Norte

Se trata de un dolmen poligonal, aparentemente sin corredor. La cámara está compuesta por 6 losas, y el túmulo es circular con unos 12 metros de diámetro y unos 2 de altura. Sólo se hallaron restos antropológicos, hoy desaparecidos.

Descubrimiento: Becerro de Bengoa y Sotero Mantelli (1871)

Excavación: Ladislao Velasco (1877)

 

Cámara

Vista general

 

 

 

 

 

San Sebastián Sur

También conocido como El Montecillo, cuenta con una cámara hexagonal formada por nueve losas, siete en posición original y otras dos depositadas sobre la parte oeste del túmulo y que pudieron formar parte de la cubierta. El corredor se desarrollaría hacia el este, y a tenor de los estudios geofísicos realizados, podría llegar a medir unos 10 m. Sin embargo, por el momento, sólo se han recuperado dos de las losas que lo formaban.

El túmulo, aunque en origen tendría una planta circular, está muy deformado por las labores agrícolas, la extracción de áridos, los saqueos, las antiguas excavaciones y la acción de las raíces. Actualmente mide 38 m en sentido este-oeste y entre 15 y 21 m de norte-sur.

Además de numerosos restos humanos, entre los objetos hallados destacan: geometricos, laminas sin retoque, una punta de pedúnculo y aletas,  una punta de retoque plano, cuentas de collar circulares,  colgantes sobre hueso y concha, una punta de metálica tipo palmela y multidud de fragmentos cerámicos.

Las  recientes excavaciones han descubierto que el monumento fue reformado durante su vida útil, para ser adaptado a las necesidades de las gentes que lo usaron en cada momento: taponaron la cámara sepulcral, reconstruyeron el corredor de acceso y reformaron el túmulo.

Este tipo transformaciones fueron habituales en el megalitismo regional, de manera que la vision que de ellos tuvieron las diferentes generaciones se fue modificando con el paso del tiempo, al igual que también lo hicieron las liturgias y ritos funerarios.

Descubrimiento: Obdulio Perea, Becerro de Bengoa y Sotero Mantelli (1871)

Excavación: Ladislao Velasco (1878 ó 1879); Julián de Apraiz (1892); J. M, Barandiaran y J.M Apéllaniz (1957); DFA (2018-2019)

 

 
 
 

San Sebastián Sur, también llamado El Montecillo

 

 

 
Láminas sin retoque y punta palmela