Análisis de suelo

El viticultor dispone de una herramienta muy útil para el conocimiento de los suelos donde las viñas se asientan y de cuyos nutrientes se alimentan, nos referimos a los análisis de tierras.

 Cada año el Servicio de Viticultura y Enología de la Diputación Foral de Álava realiza unos 1.000 análisis de tierras de los viñedos alaveses, asesorando a los viticultores de acuerdo a los resultados de éstos.

El costo de los análisis está subvencionado para los agricultores alaveses.

El análisis previo a la implantación de la viña nos permite establecer o no la idoneidad del terreno, y elegir el portainjerto más adecuado.

Por otra parte los análisis sirven de referencia para la determinación del tipo y dosis de abonado a realizar, tanto en la implantación del viñedo como en el mantenimiento anual de éste.

El conocimiento de las particularidades analíticas del suelo nos permite mediante su correcto manejo su corrección o mejora, evitando excesos, carencias, o desequilibrios negativos por abonados, tratamientos, o cualquier otra actividad perjudicial. Ajustando y acertando en el abonado nos podemos ahorrar unos dineros y la viña además vegetará mejor.

Se realizan dos tipos de determinaciones en un análisis rutinario:

  • Físicas: Textura y Densidad
  • Químicas: pH, conductividad, materia orgánica, caliza activa, contenido en nutrientes (Fósforo, Potasio y Magnesio).

Cuando tengamos prevista una nueva plantación. La toma de muestras se planificará con la suficiente antelación. Un buen momento es por ejemplo al realizar las labores de desfonde ya que vamos a poder coger tierra de zonas profundas sin ningún esfuerzo por nuestra parte.

El análisis previo a la implantación de la viña, nos orientará sobre el portainjerto que mejor se adapta al tipo de terreno y sobre el abonado de fondo tanto mineral como orgánico.

Los análisis en viñas en producción nos ayudaran a elegir el tipo y la dosis de abonado más correcta para nuestras condiciones concretas. Se toma la muestra a la profundidad del terreno que podemos modificar (25-30 cm.), donde podemos localizar el abono, y donde están el 80% de las raíces más activas desde el punto de vista nutricional.

En viñas con problemas los análisis de tierras nos pueden ayudar al diagnóstico de posibles carencias o toxicidades que sean la causa de desarrollos vegetativos o producciones pobres. Conviene muestrear “zona afectada” y “zona sana” para establecer comparaciones entre equilibrios que serán tan importantes como los valores absolutos.

Para que la muestra sea representativa se harán varias catas en la viña de donde se cogerá tierra generosamente para luego mezclarla y formar una muestra con 1 Kg aproximadamente de tierra.

Para la toma correcta de una muestra de tierra es necesario primero dividir el terreno en tantas zonas como partes homogéneas en relación con el aspecto del terreno, vegetación, pendiente, orientación, etc., nos encontremos. Es lo que llamamos unidades de muestreo.

 Lo más típico en Rioja Alavesa es tomar dos muestras por viña, una en la “cabezada” y otra en el “hondón”, por las diferencias que habitualmente se encuentran en estas partes opuestas de las viñas.

Para cada una de las muestras se tomará tierra de varios puntos, cuantos más mejor, en número suficiente para que la muestra tomada sea representativa de cada unidad de muestreo. Posteriormente, las submuestras se mezclarán perfectamente con lo que generalmente, tendremos una muestra formada por tierra de varios sitios diferentes de la “cabezada” y otra de otros tantos del “hondón”.

Las muestras se identificarán previamente con una etiqueta o una indicación en la bolsa.

Al final desechando el error analítico, y contando hayamos hecho una mezcla perfecta de las submuestras encontradas, tendremos tantos análisis como zonas homogéneas en las que previamente hayamos clasificado el terreno. Los resultados de estos análisis, atendiendo a estas premisas, nos darán el promedio de contenidos y riquezas de cada unidad de muestreo. Volviendo a nuestro ejemplo tendremos datos de la “cabezada” y del “hondón” por lo que sí los resultados de los análisis confirmaran las sospechas en cuanto a heterogeneidad del terreno podríamos incluso recomendar en plantación un patrón diferente para cada una de las partes distintas de la finca, o de cara al abonado cargar más un tipo de abono en una zona que en otra.

 La importancia de la toma de muestras correcta para no incurrir en errores de muestreo que puedan falsear los resultados ha quedado sobradamente demostrada en múltiples ensayos, entre ellos uno realizado recientemente en la Casa del Vino.

Lo deseable, pero a menudo imposible, es tomar la muestra a la profundidad en la que se van a situar la mayoría de las raíces. Esta profundidad generalmente muy elevada en el caso de la viña, es función de múltiples factores: Disponibilidad de agua, textura del suelo, patrón, etc.

Para nuevas plantaciones tomaremos la muestra de todo el perfil desde la superficie hasta los 50-60 cm. de profundidad, desechando los 5-7 cm más superficiales. En viñas en producción llegando a unos 45 cm. es suficiente ya que a mayor profundidad apenas podemos actuar con el abonado anual, y en esa zona es donde se desarrollan la mayor parte de las raíces más activas.

Las muestras de meterá en una bolsa de plástico limpio para llevar al laboratorio.

El Servicio de Viticultura y Enología de la Diputación Foral, analiza las tierras a todos aquellos viticultores alaveses que así lo deseen. Venimos realizando cada año en la Casa del Vino cerca de 1.000 análisis de tierras de viña, lo que da una idea de la valoración que los viticultores alaveses dan a éste Servicio.

Los interesados deben dirigirse a la sede del Servicio en la Casa del Vino de Laguardia y manifestar sus intenciones.

Una vez aquí los Técnicos Vitícolas le informaremos con más detalle de todos los pormenores necesarios, e incluso le prestaremos una barrena que le facilitará la labor de toma de muestras.

Además de sus datos en la etiqueta de la muestra se debe indicar localidad, paraje, y datos SIGPAC de las parcelas de procedencia de la muestra de tierra.

Cuando los análisis se reciben en La Casa del Vino procedentes del laboratorio nos ponemos en contacto con el viticultor asesorándole sobre la información que proporciona el análisis.

Conviene que al menos cada 5 años tengamos datos de cada viñedo para ver su evolución como consecuencia del cultivo, enriquecimiento en el caso que las aportaciones sean superiores a las extracciones que por el cultivo y la vendimia se producen, o empobrecimiento si la fertilización es escasa.

 Siempre que se detecte un problema que pueda hacer sospechar de una deficiencia nutritiva: Vegetación raquítica, amarilleamientos, enrojecimientos, caída prematura de hoja, falta de agostamiento, bajas cosechas, poco grado, etc., debe analizarse para descartar problemas cuyo origen pueda estar en el suelo.

Análisis foliar

Aparte de los análisis de tierras el Servicio de Viticultura y Enología, dentro de su labor de asesoramiento, realiza análisis de material vegetal.

Los análisis foliares proporcionan información que permiten detectar carencias o toxicidades en las plantas. Los análisis estándar determinan los niveles de Nitrógeno, Fósforo, Potasio, Calcio, Magnesio, Hierro, Manganeso, Zinc, Cobre, Boro y Sodio.

Dos fechas son las más recomendables para tomar las muestras foliares

  • Floración
  • Envero

Se tomará la muestra en la parcela que sospechamos puede tener algún problema y a ser posible, a la vez, se muestreará otra parcela sana de la misma variedad y edad situada en las proximidades.

Las hojas se tomarán en las distintas caras de la cepa y en varias líneas en número de unas 50 hojas incluyendo peciolo. La parte de la cepa dependerá del momento de la toma de la muestra:

  • Floración: hoja opuesta al primer racimo
  • Envero: hoja opuesta al segundo racimo

Las muestras de meterá en una bolsa de plástico sin cerrar o con agujeros o de papel para llevar al laboratorio.

Las muestras deben ser identificadas perfectamente aportando los datos SIGPAC de la/s parcela/s de donde se han tomado.

 Conviene tomar las muestras a primera hora, evitando días antes de festivo, para que a su recibo en la Casa del Vino se puedan enviar inmediatamente al laboratorio.